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Quién le iba a decir hace apenas unas semanas a Martin Winterkorn que su brillante trayectoria al frente de Volkswagen iba a sufrir un abrupto final como consecuencia del escándalo de las emisiones. El del expresidente del gigante automovilístico alemán es un caso extremo, pero ni mucho menos aislado. Y es que no hace falta protagonizar un engaño de proporciones mundiales para que una carrera profesional se estanque o incluso se vea seriamente comprometida.

Un cese fulminante o una dimisión más o menos forzada como la de Winterkorn representan el clímax de una crisis de la carrera profesional. Pero hasta llegar a ese punto, lo normal es pasar antes por un proceso gradual y mucho más sutil. Los expertos estiman que la motivación de un trabajador decrece en los proyectos laborales de más de siete años. ¿Cómo reconocer que estamos entrando en una fase de declive? Alberto Blanco, director general de Grupo Actual, recalca que hay determinadas señales externas pueden alertarnos de ello como que “los jefes dejan de pedirte opinión o no cuentan contigo para determinados proyectos”.

Pero antes incluso de que sean los demás quienes te señalen el problema, el principal síntoma de que algo no marcha como debería en nuestra carrera lo encontramos en nosotros mismos, indica Fernando Botella, consejero delegado de Think & Action. “Descubres que ya no es divertido ir a trabajar, que te aburres, y que el lunes se ha convertido en el maldito lunes. Te pasas la semana pensando en cuándo llegará el viernes y tu rendimiento cae en picado porque ya no eres eficaz. Entonces se puede producir el ‘despido interior’: antes incluso de que tu puesto de trabajo corra peligro, tú ya te has despedido mentalmente. Sigues yendo a trabajar cada mañana, pero en realidad ya no estás”. ¿Cómo se llega hasta esta situación? Fernando Botella resume las causas: “Pérdida de habilidades, obsolescencia de conocimientos y una serie de factores externos que hacen que tu actitud ante el trabajo sea distinta y te convierten en menos valioso para tus empleadores”.

Si hay un grupo de riesgo dentro de esta realidad, es el de los mayores de 45 años. “A partir de cierta edad el mercado laboral te ve de otra manera. El peligro de quedarse fuera aumenta cada día desde ese momento”, denuncia Jaume Gurt, consejero delegado de Infojobs. Según un reciente estudio de este portal, el 93% de los mayores de 45 asegura tener evidencias de que hay discriminación por edad en España. “Mi perfil era perfecto para el puesto, pero al final cogieron a alguien más joven”, fue una queja que se repitió entre el 63% de los encuestados. En esa misma línea, el director de Marketing de Lee Hecht Harrison (Adecco) Aziz Zaghnane opina que las empresas quizá no ponen lo suficiente de su parte para facilitar el encaje de empleados mayores. “La relación que existía entre empresa y empleado se trunca a medida que se acerca la edad de jubilación. Las políticas de retención de talento se suelen centrar más en las personas jóvenes, que están dando una productividad diaria, mientras que aquellos que probablemente la dieron hace años son menospreciados”.

¿Qué hacer?

¿Y qué puede hacer un profesional ante semejante panorama? Para Fernando Botella la clave está en “mantener una actitud abierta al cambio y al aprendizaje continuo”. Pedir ayuda, ya sea externa, a través de la figura de un coach (entrenador) o un orientador de carreras profesionales, o dentro de la propia empresa, puede ser también una buena idea. “Habla con tu jefe y otras personas dentro de la organización, comparte con ellos tus preocupaciones”, aconseja el consejero delegado de Think & Action. “En España sigue habiendo muchos reparos a pedir ayuda porque se piensa que mostrar cualquier signo de debilidad va a penalizarnos. Sin embargo, la gente está mucho más dispuesta a ayudar de lo que nosotros creemos”, añade.

Pero, ¿y si no hay vuelta atrás? Tal vez ha llegado para esa persona el momento de reinventarse. De enfrentarse a lo que Alberto Blanco denomina “la segunda curva laboral”. “El profesional se da cuenta de que está llegando al cénit de su carrera y tiene el pálpito de que no crecerá mucho más por ese camino. Imprime entonces un giro radical a la misma, que puede implicar dedicarse a algo completamente distinto”. El director general de Grupo Actual advierte que es un salto que produce vértigo, porque “normalmente supone empezar de nuevo, pero también la expectativa de techo es muy alta, ya que hay una gran motivación detrás. Han cambiado las prioridades. La persona deja de buscar el reconocimiento o el ‘éxito’ convencional. Lo que le mueve ahora es su propia realización como profesional y la búsqueda de la felicidad en el trabajo”.

La formación continua: cuestión de supervivencia

La formación es una de las principales herramientas al alcance de aquellos profesionales que sienten que sus carreras necesitan un nuevo impulso. “Nadie puede pretender que lo que aprendiste en la Universidad cuando tenías 22 años te siga sirviendo durante el resto de tu carrera laboral”, comenta Antonio Pastor, jefe de estudios del Centro de Estudios Financieros (CEF). Esta escuela de negocios imparte diversos programas de perfeccionamiento en áreas capitales para la empresa como tributaría, laboral o recursos humanos. ESADE Business & Law School incorpora un Executive Master in Digital Business que persigue la actualización digital de los estudiantes, uno de los grandes caballos de batalla de los profesionales de hoy. IE Business School tiene en su Executive MBA “una muy valiosa fuente de contactos y conocimientos, que aporta visión estratégica y potencia las habilidades y competencias directivas de los alumnos”, señala su decano de programas, Martin Boehm. Por su parte, Óscar del Moral, director de Postgrado y Executive Education de la Escuela de Organización Industrial (EOI), explica cómo esta escuela apuesta por un tipo de programas “cercanos a la consultoría, en los que no sólo se trabaja la formación, sino que se incluyen un trabajo de coaching personal y la realización de un proyecto de innovación que ayude al profesional o directivo a lograr sus objetivos”.

Fuente: http://www.elpais.com

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